El crecimiento potencial de un país se puede definir como la expansión del nivel máximo de producción que se puede alcanzar, dado un nivel de tecnología y unos factores productivos en el largo plazo. Este nivel de tecnología tiene un efecto multiplicador en la función de producción, relacionando factores como los recursos humanos, recursos naturales y el capital. Dos ejemplos históricos que evidencian este impulso al crecimiento que otorga el desarrollo tecnológico son la Revolución Industrial del siglo XIX y la Revolución Informática desde mediados del siglo XX hasta el presente. La implementación durante la revolución industrial del motor de vapor a la industria, el transporte, la producción en masa, entre otras actividades, facilitó una fuerte aceleración del ritmo de crecimiento del ingreso en las economías, que luego pasarían a llamarse industrializadas o desarrolladas.

Durante la revolución informática se generaron avances tecnológicos alrededor del procesamiento de información y las redes. Esta revolución creó la oportunidad de generar nuevas profesiones que antes no existían. Estos dos eventos históricos, permiten evidenciar que la tecnología tiene un gran un impacto en el crecimiento y la competitividad de un país. Sin embargo, resulta clave que República Dominicana continúe invirtiendo en nuevas tecnologías, tal vez adoptadas ya por otros países, para lograr un mayor crecimiento, siendo primordial la inversión destinada a la formación del capital humano que forma parte de la operatividad de dicha tecnología.
